No es un crimen repetir historias, y mucho menos si se trata de historias infantiles, tristes y perfiladoras de una subjetividad catastrófica- estar fuera de lugar-

Fireworks parece traer a un presente ridículo, en el que abandonamos a las hermosas mujeres que amamos, el cuento de la vendedora de cerillas: se lanzan fósforos al aire para iluminar la bella imagen que hemos perdido. No añoramos ni siquiera su presencia material; delirio absurdo.La siuleta con ángulos perfectos, de labios rojos y ojos de fuego cabía en nuestro bolsillo, a pesar de ser mil veces más grande que nosotros. El momentáneo destello del fosforo que asciende como una bengala microscópica, y desciende en cuestión de segundos dejando espirales de humo, ilumina la derrota, la pérdida del amor atípico. Sterling señala la trayectoria decadente de una estrella que ha sucumbido, un sueño bizarro que se estrella contra el asfalto sucio y caliente, donde hierven los escupitajos de los fracasados.