Instancias siderales
Atravesando la atmósfera, el fuego sideral y los residuos flotantes de la carrera espacial. Allá va el astro dorado piloteado por dos esmeraldas centelleantes, viajando a la velocidad de la luz. Necia tarea intentar alcanzarle, pues habrá pasado sobre nuestras cabezas una y otra vez en el transcurso de nuestras vidas. Un segundo serán mil años.

