Hacia el sol (acción)
Abrir los ojos y dejarse vencer por la resignación. Debería ser lo contrario: abrir los ojos, abrir dos cristales con emanaciones láser para derribar muros. Uno, incluso, podría ver a través de las entrañas de aquellos que también han decidido despertar—son los mismos de siempre—y tal vez conocerlos mejor, llegar a amarlos y a necesitarlos, hasta que uno se dé cuenta, con sutil sorpresa, de que no se está haciendo otra cosa que dejarse tentar por una nueva ensoñación. Uno cae, se rinde complacido y sin importarle el rigor de la acción. Nunca se ha emprendido tal tarea. Ya desvanecido, plasma extendido sobre un lecho, las posibilidades de aprovechar el mundo serán arrebatadas, pero en cambio uno podrá correr libremente hacia el sol, ya cercenado a la mitad por el horizonte—sueño recurrente—tragando las lágrimas que ruedan desde los ojos, directo a la boca que mastica viento para ganar velocidad. Alcanzar al sol en un sueño. Acción.

